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Ante el asesinato del defensor de la Sierra Tarahumara, Juan Ontiveros Ramos, urgen medidas de protección para su comunidad

Ante el asesinato del defensor de la Sierra Tarahumara, Juan Ontiveros Ramos, urgen medidas de protección para su comunidad

Pronunciamiento 06/2017
6 de febrero de 2017

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) condena el secuestro y asesinato del defensor del territorio rarámuri, Juan Ontiveros Ramos, y se suma al llamado del Relator Especial de la ONU sobre la Situación de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos, señor Michel Forst, así como de Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) para que las autoridades federales y locales investiguen el crimen y castiguen a los responsables.

De igual forma, este Organismo Público Autónomo se une a la exigencia de que se otorguen medidas de protección urgentes a la comunidad de la Sierra Tarahumara, a que se brinde atención inmediata a la problemática estructural por la disputa del territorio, y a que se eliminen los factores que permiten y reproducen los crímenes y amenazas contra personas defensoras de dicho pueblo.

Por este motivo, es necesario que las autoridades de estos órdenes de gobierno garanticen la justicia, la paz, la libertad y el ejercicio del derecho a defender los derechos humanos.

Cabe destacar que el Relator Especial se pronunció anteriormente por el asesinato de Isidro Baldenegro -otro reconocido defensor de los derechos de los pueblos de la Sierra Tarahumara- y llamó a las autoridades federales y estatales a asegurarse de que se investiguen debidamente todos los delitos contra las personas defensoras de dichos pueblos.

Juan Ontiveros Ramos fue secuestrado el 31 de enero pasado y asesinado el 1 de febrero, a 15 días de haberse registrado el asesinato de Isidro Baldenegro y tras participar días antes en reuniones con autoridades para exigir protección a la comunidad.

Juan Ontiveros pertenecía a la comunidad indígena de Choréachi, ubicada en el Municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua, la cual ha sido afectada por la violencia de grupos de la delincuencia organizada desde hace muchos años, lo que se ha traducido en amenazas y homicidios contra quienes han defendido el territorio. Basta señalar que Julio Baldenegro, el padre de Isidro, fue asesinado en 1986 como resultado de la misma labor de defensa que llevara a cabo.

En el año 2014, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dictó medidas precautorias a favor de las personas defensoras de dicha comunidad, las cuales -a decir de las OSC- no han sido implementadas debidamente, teniendo como resultado el asesinato de los tres líderes ya mencionados.

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