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Palabras de la Presidenta de la CDHDF, Nashieli Ramírez Hernández, durante la inauguración del Seminario de Buenas Prácticas para Erradicar la Violencia contra Niñas, Niños y Adolescentes

Palabras de la Presidenta de la CDHDF, Nashieli Ramírez Hernández, durante la inauguración del Seminario de Buenas Prácticas para Erradicar la Violencia contra Niñas, Niños y Adolescentes

Discurso 02/2018
17 de enero de 2018

Buenos días, bienvenidas y bienvenidos a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. Es especial para mí estar aquí dándoles la bienvenida a este evento. Me toca en esto, a lo que he dedicado mi vida en los últimos 20 años: los derechos de niñas, niños y adolescentes. Me siento muy contenta de que estén en la “Casa de los Derechos” en esta Ciudad y lo que intentamos hacer en estos dos meses de estar aquí es volverla abrir a las voces, a las preocupaciones y a los espacios para discutir exactamente qué podemos hacer, cómo podemos avanzar en la agenda de derechos y en este caso en la agenda de las niñas, niños y adolescentes.

Es un gusto el trabajo que van a tener aquí durante este día. El poder empezar a rescatar las buenas prácticas de lo que se está haciendo alrededor de la violencia hacia la infancia en nuestro país, es de suma importancia.

Déjenme decirles en qué contexto estamos y cuál es la gravedad de lo que estamos hablando y de lo que esto implica. Del lunes para acá, 33 cuerpos en fosas en Nayarit; sábado y domingo 60 homicidios relacionados con la delincuencia organizada; el día de ayer la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emite una Recomendación porque se privó de la libertad ilegalmente a una mujer y tres niñas de 1, 6 y 8 años; el día de ayer en Ecatepec cinco niños que sufrían violencia doméstica fueron rescatados por las autoridades del municipio; y el viernes pasado en Sonora, alrededor de una primaria hubo una balacera y hoy está en las noticias, en estos días, cómo una maestra –catalogada como heroína- controla y da contención a los niños teniéndolos pecho tierra y cantando. Eso es el impacto. En esta Ciudad, en el 2006 murieron cerca de 50 niñas menores de 15 años por violencia infantil. Eso es nada más una probada de lo que es verdaderamente el contexto y los retos hacia la violencia hacia niñas, niños y adolescentes.

La verdad es que, si la violencia hacia la infancia se redujera a lo que llamamos acoso entre pares o bullying, estaríamos del otro lado. Pero ni siquiera la violencia en el espacio escolar está catalogada por la violencia entre pares. Tenemos que ver lo que pasó en Sonora el viernes para ver que la violencia escolar implica también más cosas que la violencia entre pares.

Creo que estos espacios, con estos retos, este tipo de propuestas y lo que se está tratando de trabajar coordinadamente interinstitucionalmente con organizaciones, vale la pena. Vale la pena ante un contexto como éste, que básicamente nos enfrenta a retos mayúsculos en términos de la violencia en general, pero en este contexto, el impacto de esta violencia en general en la violencia hacia niñas, niños y adolescentes donde está probado que hay mayor vulnerabilidad, que son más sujetos vulnerables a este tipo de violencia.

Creo que de lo que estamos hablando aquí en este tema, hoy por hoy, no es nada más los derechos del día a día de las niñas, niños y adolescentes mexicanos, sino también de su derecho al porvenir. Los impactos no nada más tienen que ver con cómo impactan hacia el derecho a la vida y el bienestar, sino también cómo se van impactando a sus derechos, básicamente de conformación.

Hace poco, en noviembre, estuve en Ciudad Juárez y comentábamos que a los niños que vivieron la violencia en 2008 -en esos altos picos-, ya son adolescentes y no sabemos aún cuál fue el impacto en esas niñas y niños, de la violencia en sus más altos niveles; donde los niños no podían salir, dónde sus relaciones sociales se cortaron básicamente a la televisión, donde se perdió el espacio público donde pudieran jugar, transitar y caminar, donde perdieron familiares, nadie fue exento del impacto de ese tipo de violencia y hoy no sabemos qué está pasando con estos ya jóvenes.

Hoy, sin duda, apuestas cómo estas, son las apuestas que tenemos que seguir. El mejor mensaje y la mejor buena práctica es que estemos juntos. En que sepamos que este problema es un problema de todas y todos y que de dónde estemos, desde dónde nos toque, tenemos que trabajar en ello. Para mí esa es la mejor buena práctica. Y otra es que estén aquí, que sepan que esta Comisión está para servirles y para tener espacios de discusión y acompañamiento a estas agendas y a muchas otras. Bienvenidas y bienvenidos.