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Palabras de la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Nashieli Ramírez Hernández, durante la presentación del libro “La educación motor del desarrollo y la movilidad social: el caso del Programa de Estímulos para el Bachillerato Universal a 10 años de operación, 2007-2017”

Palabras de la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Nashieli Ramírez Hernández, durante la presentación del libro “La educación motor del desarrollo y la movilidad social: el caso del Programa de Estímulos para el Bachillerato Universal a 10 años de operación, 2007-2017”

Discurso 19/2017
13 de marzo de 2018

Buenas tardes. Creo que a todos nos ha tocado entre las actividades y el trabajo diario, que nos digan “haz un artículo para este libro”, y “necesitas escribir cinco cuartillas”; pero es un gusto y de entrada reconoce el trabajo que se hace desde el Consejo de Desarrollo Social de la Ciudad de México, en particular a Arturo, porque la verdad este tipo de producciones, la coordinación en general, es increíble.

Todo mi reconocimiento a Arturo, al Consejo, a las integrantes, por medio de Eréndira y a Ángela, pero digamos en verdad… mi reconocimiento porque no es fácil hacer esa labor y generar ese tipo de estudios y sobre… una cosa son los estudios y luego otra es generar las publicaciones que es otro proceso igual o más difícil o tortuoso, que el hacer la investigación. Entonces de entrada, primero un reconocimiento.

Voy a ser muy breve pues naturalmente estamos aquí para presentar este libro, que tiene que ver y hay que primero reconocer las cosas, uno… el que nunca dicen donde generalmente tenemos una costumbre política y administrativa, en donde cuando llego yo a un lugar, quiero demostrar que llegue a ese lugar, poniendo mi sello, y mi sello es “borrón y cuenta nueva”, como si fuera pareja… ¿no? Como si fuera segundo matrimonio, ¿no? Pues no. No debe de ser entre políticas públicas. Creo que el que estemos evaluando, el que estemos reflexionando estos programas que logran trascender entre las administraciones estos usos y costumbres todavía predominantes en nuestro país y en nuestra Ciudad, que dicen “yo no lo hice, no lo avalo”, entonces que venga otra cosa brillante, otra idea, entonces va rompiéndose. Lo primero es reconocer que estamos frente a un estudio, una discusión, un programa que el año pasado cumplió 10 años de operación y que por lo tanto nos está hablando igual de dinámicas diferentes en términos de la Administración. No estoy diciendo que si esto no resulta, no debamos cambiarlo; al contrario, lo que permite es que haya operaciones, por lo menos ver que si resulta, como resulta, que debemos modificar y para donde debemos movernos. Parece todavía hoy pertinente… el principio inicial del programa que tiene que ver con cómo hacemos que los adolescentes, en este caso, accedan a su derecho a la educación, simplemente con que permanezcan en educación media superior.

Creo que es pertinente de entrada, y de un inicio, porque una encuesta desde este programa nos marca que 7 de cada 10 muchachos integrados en el Programa PrepaSi –originalmente PREBU-, dijera que una de las razones por las que abandonaría la Educación Media Superior, la escuela, sería el económico.

De entrada tenemos ahí un elemento inicial, la permanencia en mucha medida en el nivel educativo tiene que ver con los recursos económicos. Y muchas veces pensamos como en los recursos económicos y lo vemos con un espejo muy amplio y la verdad es que son cosas tan sencillas, son que no pueden tomar el Metro por lo que cuesta y sus papás no pueden pagarles el traslado. Yéndose a ese lugar y por los tiempos de traslado, no pueden desayunar en su casa o tienen que hacer por lo menos una comida fuera de la casa.

Entonces son 30 pesos de una torta, son cosas tan cotidianas, que de repente… como diríamos, uno lo tiene resuelto o no se preocupan por esas cosas, de esa parte, no logra hacer el “click” de lo impactante que es tener esto. El poder pagar el Metrobús, el poder comerte una torta con tu jugo, hace la diferencia para que estés. Es importante dimensionarlo desde esa lógica. Claro y nos lo demuestran aquí, hay problemas, y hay problemas que rebasan un Programa como este, creo que el programa atendía y creo que lo hace, de ponerlo en el centro.

No nada más se trata de cómo sostenemos el que nuestros muchachos estén en la escuela, sino que esta escuela sea pertinente, y sea pertinente para su presente, pero que también sea pertinente para lo que aquí mismo dice que es la movilidad social.

Creo que ahí no corresponde al Programa por sí mismo resolver eso, pero lo pone en el centro y lo pone en la discusión. Porque hoy lo que pasa en ciudades como la nuestra es que las chicas y los chicos, finalmente no ven en la educación un motor de movilidad social.

Si yo puedo ganar más vendiendo discos “pirata”, si puedo ganar más metiéndome al taxi… o a cualquiera de estos espacios, entonces el sentido de la educación se va perdiendo. Y por más que se de esta parte de la diferencia, no lo estamos logrando, lo que implica que la educación en generaciones como la mía, en donde era preponderantemente un motor de movilidad social. No toca al Programa, pero creo que el Programa pone en el centro estas discusiones que tenemos que dar.

Somos una Ciudad que tiene un porcentaje de abandono escolar en Media Superior por arriba de la media nacional, con todo y esto del Programa los muchachos en edad escolar no se están quedando, y no tiene que ver con el Programa, sino tiene que ver con todos estos otros factores de análisis que tenemos que cuidar y tenemos que revisar. Pertinencia, sentido y una relación con lo que estamos discutiendo en la primera parte de la presentación de los libros, que se deriva precisamente a cuestiones ya más estructurales que tienen que ver con pobreza, desigualdad y todos estos factores.

Pero creo que eso es lo que hay que discutir y creo que es lo que hay que discutir en esta Ciudad. Esta Ciudad cuya cuarta parte son jóvenes, esta Ciudad que tiene un gran déficit, de un gran rezago con el cumplimiento de derechos de las juventudes de su Ciudad. Y esta Ciudad que se va a arrepentir si no pone en el centro esa discusión, esta Ciudad donde estar en la escuela es un factor -y está probado a nivel mundial- que contiene, que hace vida, que socializa y que permite a los jóvenes que están involucrados en estos procesos en disfrutar y gozar la vida de manera más sana, con mayor cohesión social y con una mejor y mayor apuesta a futuro.

Este tipo de programas por lo tanto también rebasan el ámbito de lo educativo, rebasan el que tengamos y el que podamos mirarnos al interior y también que podamos contener el embarazo en adolescentes, que podamos contener que nuestros chavos se liguen a la delincuencia o al crimen organizado, exactamente por no estar en el estatus escolar; creo que vale la pena el que discutamos que está pasando y que pasó en lo que plantea esta publicación con este tipo de programas, pero también lo que este tipo de programas nos plantean para poder seguir avanzando en este gran reto.

Esta Ciudad como este país y también como el mundo -porque no es un problema nada más de nosotros-, le debemos mucho al cumplimiento de las garantías y a derechos de las juventudes, y esto, la educación es un paso fundamental y que bueno que lo discutamos desde aquí. Muchísimas felicidades para quienes están interviniendo en esto y los felicitamos por tener esto en una agenda que es prioritaria no nada más para la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, sino para la Ciudad en su conjunto.