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Presidenta de la CDHDF, Nashieli Ramírez Hernández, en la presentación de la Recomendación 1/2019.

Presidenta de la CDHDF, Nashieli Ramírez Hernández, en la presentación de la Recomendación 1/2019.

Discurso 23/2019
10 de abril de 2019

Yo seguiré cantando. Tú habrás muerto. Habré yo muerto y seguiré cantando. Ha de sonar mi voz de vida, cuando la muerte en celo me haya descubierto. Como surgidas del sepulcro abierto, mis palabras; en ellas, abrasando, irá este amor, hoy pasajero y blando; entonces ya, definitivo y cierto. Y nosotros, ya entonces, ni siquiera huesos ni polvo ni recuerdo, juntos estaremos. Es triste nuestra vida. Sólo mi voz hará la primavera que quisimos; los cálices difuntos que arderán con tu nombre y su medida. Rubén Bonifaz Nuño.

Buenos días a todas las personas que nos acompañan el día de hoy, con motivo de la presentación de la Recomendación 1/2019.

Bienvenidos, bienvenidas, bienvenides; en especial, Óscar Manuel Ramírez Siordia, gracias por dejarnos acompañarte hasta este punto, y Oscar Ramírez Iglesias. Estamos por, y en espera, viene un poco retrasada, María Guadalupe Siordia Barajas.

La discriminación en México permea las prácticas sociales en todos los aspectos de la vida cotidiana de las personas. Es un fenómeno estructural y sistemático, arraigado en los hábitos, la cultura, en los dichos, en las instituciones; arraigado en las prácticas y en las normas. Nos impacta día con día; nos impide, en lo individual y lo colectivo, el ejercicio pleno de derechos y/o libertades, y se manifesta en diferentes actitudes, prejuicios y opiniones en el espacio público y privado.

En la Ciudad de México, la discriminación por motivos de orientación sexual ocupa el segundo lugar en la percepción de las causas más comunes de discriminación, y los hombres de la diversidad sexual representan el segundo lugar como el grupo más discriminado.

La discriminación tiene un impacto directo en la vida, hábitos, acciones y conductas de las personas pertenecientes a la población LGBTTTIQA+, pues lesiona gravemente su Derecho al Libre Desarrollo de la Personalidad y a la Integridad Psicosocial.

De acuerdo con el experto independiente sobre la Protección contra la Violencia y la Discriminación por Motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género de la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), las personas de la población LGBTTTIQA+ viven con la cuasi certidumbre de sufrir violencia durante su vida por motivos de su orientación. Un ejemplo de ello, es que 3 de cada 4 personas con orientación diferente a la heterosexual, evita tener muestras de afecto con su pareja por temor a ser discriminadas y violentadas.

La distinción, preferencia o exclusión arbitraria de un grupo o persona, provocado por un contexto de discriminación, tiene un efecto expansivo que alcanza todos los aspectos de la vida social y que permea en las diferentes relaciones de las personas y los grupos discriminados, incluyendo las relaciones con las instituciones públicas.

En este sentido, la Comisión de Derechos Humanos de esta Ciudad, ha emitido las Recomendaciones 12/2012, 13/2015 y 12/2016, en las que se documentaron diversas violaciones a derechos humanos de personas LGBTTTIQA+ en la Ciudad de México.

Las tres investigaciones evidenciaron contextos de violencia institucional y discriminación estructural en contra de personas de la población LGBTTTIQA+ en la Ciudad de México, por motivo de su identidad de género, orientación sexual y expresión de género, situaciones constatadas en las encuestas que todos conocemos, como son las que se han publicado a nivel nacional y en la Ciudad de México.

Actualmente, en la Comisión se encuentran en trámite 73 quejas relacionadas con esta población. Los principales derechos presuntamente vulnerados son el Derecho a la Igualdad y a la No Discriminación. A éstos le siguen los Derechos de las Personas Privadas de su Libertad; el Derecho a la Salud; el Derecho a la Seguridad Jurídica; el Derecho a la Integridad Personal y el Derecho a la Libertad y Seguridad Personales.

Las autoridades más mencionadas son la Procuraduría General de Justicia, la Secretaría de Gobierno; la hoy Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Secretaría de Salud, en cuarto lugar.

En la provisión de la procuración de justicia, las personas LGBTTTIQA+ y sus familiares se enfrentan de manera reiterada con obstáculos y barreras para acceder a la justicia: desde el maltrato proveniente de autoridades policiales y ministeriales, los efectos de la falta de aplicación de los Protocolos de Investigación y Atención existentes desde 2010, con repercusiones graves el ejercicio de otros derechos.

Aquí paro y señalo: tenemos Protocolos desde hace casi una década, que no se están aplicando. A ello se suman la falta de programas de asistencia legal accesible, calificada y respetuosa, hasta la falta de sensibilidad y prejuicios de las y los operadores de justicia contra las orientaciones sexuales e identidades de género no normativas.

Todo lo anterior determina la forma en la que se conducen las investigaciones. Ejemplo de ello es la catalogación de crimen pasional de un asesinato, en el que la víctima es una persona de la población de la diversidad sexual+. Tal etiqueta es reiterada por los medios de comunicación, y su efecto es invalidar las líneas de investigación, que normalmente se abrirían, si no se tratara de un hecho delictivo en el que la víctima es una persona cuya orientación sexual es distinta de la heterosexual.

De acuerdo con Alejandro Brito y Rodrigo Parrini, bajo esta línea utilizada por los agentes de procuración de justicia: “La pasión supone la homosexualidad; por lo tanto, el primer interés de la policía es establecer la orientación sexual de la víctima. En un círculo argumental lleno de prejuicios, la pasión conduce a la homosexualidad y ésta al victimario que, bajo esta lógica, debe estar en el círculo inmediato de la víctima”.

Esta homofobia institucional degrada, tanto a la víctima, como a sus personas cercanas, convirtiendo la orientación sexual en la principal pista.

En efecto contrario, cuando es necesario identificar los crímenes de odio, es casi imposible que la Procuraduría califique correctamente el odio como agravante de las lesiones y homicidio cometido en contra de personas de la población LGBTTTIQA+. En esos casos, diluye las agravantes y busca las atenuantes posibles para proteger la homofobia, transfobia, lesbofobia y otros tipos de discriminación.

El caso al que se refiere el presente instrumento recomendatorio es una muestra dolorosa de la discriminación por orientación sexual en la procuración de justicia, así como de la violencia institucional dirigida hacia una persona homosexual.

A Oscar se le ha violentado en el goce y en el ejercicio de su Derecho al Debido Proceso y a la Libertad Personal, siendo humillado con la formulación de preguntas incisivas y personales dirigidas a indagar sobre su sexualidad, y no así en los hechos que se investigaban, recibiendo burlas, insultos y malos tratos por su orientación sexual, mientras fue retenido ilegalmente al cambiarle de facto la situación jurídica de testigo a probable responsable, para darle vida a una línea de investigación basada en estereotipos, que fue utilizada para inculparlo del homicidio de su entonces pareja y privarlo de la libertad por un periodo de casi 5 años.

Fue una característica personal de Oscar lo que generó el actuar discriminatorio y colmado de estereotipos, por parte del personal ministerial que, además, debía conducir su actuar con perspectiva de género y enfoque diferencial y, con base en los Protocolos existentes, debía prevenir incurrir en este patrón de discriminación.

En tal sentido, el caso de Oscar no solo afectó directamente sus derechos, sino que perpetuó los estereotipos en relación a las personas pertenecientes a la población LGBTTTIQA+ que ejercen su sexualidad fuera de lo normativo, ubicándolo, en la perspectiva de la Procuraduría, en una relación de inferioridad e indefensión, frente a las personas que se ciñen a las relaciones heteronormadas, contribuyendo así a mantener la marginación de estos grupos históricamente discriminados.

En nuestro país, a pesar de reconocer normativamente la discriminación y de prevenirla por medio de protocolos de actuación, no hemos logrado que la actuación de las autoridades se adecue a los debates sociales vigentes, respecto a los profundos cuestionamientos sobre la realidad de la expresión de la sexualidad humana: ¿realmente es la heterosexualidad la mayoría?

En un mundo en el que con más ahínco se busca cuestionar las configuraciones binarias que sostienen la ficción de que la diversidad no es la generalidad, ¿seguiremos teniendo instituciones que, a través de sus autoridades, reproduzcan las formas más burdas y simplistas de pensamiento y actuación fóbica hacia la diversidad sexual y de género?

En este contexto, y desde la perspectiva que motiva tales reflexiones, la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México emite la Recomendación 1/2019, por Discriminación por razón de orientación sexual en la procuración de justicia, dirigida a la Procuraduría General de Justicia de esta Ciudad, a favor de Oscar Manuel Ramírez Siordia; y que establece como puntos recomendatorios, los siguientes:

PRIMERO. La Procuraduría generará y ejecutará un Plan Integral Individual de Reparación para Oscar Manuel Ramírez Siordia; así como para las víctimas indirectas, María Guadalupe Siordia Barajas, Oscar Ramírez Iglesias, Andrés Ramírez Siordia, Juan Carlos Ramírez Siordia y Mario Luis Guillermo Ramírez Siordia

Cada Plan Integral Individual de Reparación debe contemplar los conceptos de Daño Material, Daño Inmaterial, Proyecto de Vida y las Medidas de Rehabilitación, Restitución y Satisfacción que correspondan, de conformidad con la Ley de Víctimas para la Ciudad de México.

SEGUNDO. Se deberán realizar las gestiones necesarias para el otorgamiento de una beca para estudios de maestría de la víctima directa.

TERCERO. Se llevará a cabo un Acto Público de Reconocimiento de Responsabilidad, en el que se realice un Posicionamiento Institucional, que al menos considere lo siguiente:

  • Rechazo a los actos de discriminación, cometidos por su personal.
  • Enfatice el compromiso de implementar medidas de prevención y no impunidad, contra aquellos servidores públicos que en el presente o futuro realicen actos violatorios de derechos humanos, como los determinados en la presente Recomendación.
  • Y que haga patente el compromiso de la institución de ser un garante de la promoción y protección de los derechos humanos de las personas de la población LGBTTTIQA+.

En estos momentos, mientras daba lectura, personal de la Segunda Visitaduría de la Comisión, estaba haciendo entrega de la Recomendación 1/2019 a la autoridad responsable, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México.

A partir de ahora, esta Comisión dará seguimiento puntual, con la expectativa clara de que la Procuraduría notifique la aceptación de la Recomendación.

Agradezco al personal de la Comisión de Derechos Humanos que, bajo la coordinación de la Segunda Visitaduría, llevó a cabo la investigación y determinación de la violación a los derechos humanos que motivan la presente Recomendación.

En especial, también agradezco a la Dirección Ejecutiva de Vinculación Estratégica, a la Dirección Ejecutiva de Seguimiento, así como a la Dirección de Atención Psicosocial.

Agradezco la presencia también de los Consejeros de esta Comisión, en especial de Alejandro Brito, quien es un comprometido luchador activista, quien además ha acompañado este caso dese sus inicios; así como a Los Nawuales, Casa Productora.

Por último, esta Comisión hace un llamado a las instituciones públicas y a la población de la Ciudad de México, a repensar las formas en las que entendemos las relaciones interpersonales y aprehendemos la alteridad.

Así como diverso es el libre desarrollo de personalidad y de la identidad de género; diversas también son las formas de amar, y todas ellas caben en sociedades diversas y democráticas, como pretende ser la Ciudad de México.

Los prejuicios sobre las diversas formas de amar pueden provocar afectaciones a los derechos de las personas. Combatir esos prejuicios de manera integral por parte de los diversos ámbitos de la Ciudad (público, privado y social), generará un espacio público en el que todas las manifestaciones de amor sean reconocidas y construyamos una sociedad más diversa, más plural y más garante de los derechos humanos.